
Políticas de vecindad de Pinochet y Velasco opuestas: el primero, un dictador sangriento; y el otro, ídolo popular
Escribe : VCTOR ALVARADO
La posibilidad de construir en Chile una vecindad armónica, y solidaria con sus vecinos argy, Perú y Bolivia, fueron echadas por la borda con el derrocamiento del gobierno democrático de Salvador Allende Gossens y la instauración en Chile de la dictadura militar de Augusto Pinochet Ugarte, debido a que este puso en la agenda del nuevo gobierno sus añejas hipótesis de guerra contra sus vecinos y sus ambiciones de anexiones de territorios ricos en recursos mineros.
La CIA y el Pentágono, con la directa intervención del presidente Richard Nixon, verdaderos artífices del golpe contra Allende, ungieron al nuevo gobierno como el gendarme de esta parte del continente con el encargo de embarcarse en una carrera armamentista, con el fin de adquirir la capacidad de guerrear al comunismo en la forma de velasquismo en el Perú, guevarismo en Bolivia y peronismo o montoneros en argy.
Han tenido que pasar 40 años para que se conozca en su verdadera faz al padre de la criatura del golpe contra Allende, gracias a la desclasificación de conversaciones secretas entre Nixon y su consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, entre febrero de 1971 y mediados de julio de 1973, meses antes del golpe pinochetista, donde entre otras frases califican a Salvador Allende de un hijo de puta y que querían patear su trasero.
Más tarde, luego de que Allende resolvió crear un impuesto sobre el exceso de ganancias de las compañías mineras extranjeras, lo que ahora se conoce en el Perú como impuesto a las sobreganancias, Nixon le dijo a Kissinger: He decidido remover a Allende.
Pinochet en Chile y Velasco en el Perú, en el período en que estuvieron frente a frente, desde el 11 de setiembre de 1973 en que lanzó el golpe contra Allende y 29 de agosto de 1975, en que Velasco fue objeto de un golpe de estado por los amigos de Pinochet, los dos tuvieron políticas vecinales tensas que no se desbordaron porque la procesión iba por dentro.
Frente a frente
Pinochet sabía que no podía embarcarse en ninguna aventura bélica contra Velasco hasta rearmarse, para lo cual inició una carrera armamentista teniendo un proveedor principal: los EEUU. Pero antes debió desmontar las reformas sociales de Allende: la reforma agraria, traspasar las empresas estatales al sector privado, entregar la administración de las pensiones a terceros privados, entre otras, lo cual lo hizo en medio de un clima de sangrienta represión.
Los privatizadores rotos respetaron la nacionalización de la gran minería del cobre hecha por Allende y mediante la Ley Reservada del Cobre, la convirtieron en proveedora del 10% de sus ingresos a las FFAA, para que esta cumpla con el objetivo de convertirse en el gendarme de la región.
Pero, Pinochet nunca tuvo a su favor el frente interno, léase el apoyo popular, sin la cual estaba impedido de lanzarse a una aventura bélica, debido a la sangrienta represión que practicó contra los seguidores del presidente Allende, contabilizándose, según el Informe de la Comisión Rettig, 3,197 personas asesinadas y desaparecidas entre 1973 y 1990, en que fue relevado por la Concertación Nacional.

A diferencia de su vecino, Velasco tuvo a su favor un frente interno excepcional gracias a un meditado programa de reformas sociales, políticas y económicas. Los amplios sectores populares de la costa, sierra y selva le extendieron un apoyo militante sin reservas y lo catapultaron a la categoría de ídolo popular.
La principal reforma que cambió la faz del país fue la reforma agraria que expropió siete millones de hectáreas y las traspasó a las creadas Sociedades Agrarias de Interés Social, Cooperativas Agrarias de Producción y Empresas Rurales de Propiedad Social, cuyas direcciones fueron entregadas a los propios campesinos.
Reformas
También se contaron la nacionalización de La Brea y Pariñas regentada por la International Petroleum Company, por la rebeldía a pagar adeudos por impuestos por 900 millones de dólares desde 1922, promulgada el 29 de octubre de 1968, fecha que pasó a convertirse en el Día de la Dignidad Nacional,
Se sumó la nacionalización de la Cerro de Pasco Co., la más grande empresa minera norteamericana, conformada por nueve grandes yacimientos incluido el complejo metalúrgico de La Oroya. Se legisló para que los inversionistas extranjeros solo pudieran transferir al exterior el 14% de sus utilidades a efectos de que reinviertan el resto en el país.
En verdad, se requiere de una página especial para hacer el recuento de obras que le permitieron el mayor apoyo que haya recibido gobernante alguno en la historia del Perú, con la excepción de la ultraizquierda y la facción derechista del Apra, que conspiraron para derrocarlo, hasta que lo consiguieron
Pocos saben que Velasco perteneció al equipo de militares que combatieron las guerrillas de 1965 de Luis de la Puente Uceda y que durante ese proceso fue conmovido hondamente por la dura opresión social de la semifeudalidad, en que los gamonales disponían incluso de la vida de sus siervos. Los vencidos se convirtieron en vencedores, porque Velasco hizo suyo el mensaje de redención social de los derrotados y lo primero que hizo al llegar al gobierno fue hacerle justicia a los pobres del campo.
A la inversa de su vecino, Velasco no tenía la posibilidad de dotar al país de una capacidad disuasiva para enfrentar una probable agresión externa y esta preocupación fue satisfecha por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). (Mañana: Perú, potencia militar en el continente con armamento ruso).
Fuente : La Razón

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